viernes, 6 de marzo de 2015

El otro yo- Sofia Sanint

 Comentario de El centinela
por Jorge Luis Borges

El otro yo

A continuación presento el análisis y comentarios literarios presentes en el poema ‘’El Centinela’’ de Jorge Luis Borges. A sus 70 años este autor relata pasajes que sus ojos aun ven y otros que aun estando en la oscuridad de su ceguera,  por medio de palabras y descripciones precisas  hace que sean visualmente nítidos y claros para el lector gracias a su recurrente juego con la memoria.
Con su ceguera presente todo se vuelve más misterioso en la literatura de este autor, ya que la realidad que percibe y nos describe puede ser el recuerdo de lo que en algún momento vivió, o también puede sugerir una añoranza por lo que fue y ya no está.  La ceguera y la nostalgia han sido  temas recurrentes en la literatura Borgiana, y es así como en este poema lo describe  al decir “vuelvo a la esclavitud que ha durado mas de siete veces diez años”.

En El Centinela, el yo poético es el mediador, pues es a través de este que Borges nos expresa sus sentimientos, razones, deseos etc. Es por medio del yo poético que los pensamientos del escritor consiguen sentido en nosotros los lectores. Es así como  en las dos estrofas que componen este texto se describe el odio que tiene por  su otro yo y como este le perturba su presencia y existencia. La primera cuestión es ¿quién es ese otro yo? Podría ser el segundo carácter que tiene cada ser humano como por ejemplo cuando nos ponemos de mal humor? O es un yo especifico de Borges, que hace critica a si mismo desde un foco apartado de su mismo cuerpo y alma?.

Este poema también describe como este autor siempre esta ligado a la pregunta de Dios, el infinito y la eternidad. Adicionalmente la luz, los recuerdos (memoria) y por su puesto los espejos y reflejos de si mismo. Así las cosas, estos temas se vinculan entre si, como cuando se ponen dos espejos de frente y se reflejan mutuamente estos muestran el infinito o en otras palabras la imagen de lo eterno, es una seguidilla de imágenes sin fin. Es así como el autor  nos lo hace sentir al igual que cuando él se enfrenta consigo mismo.

Las herramientas o figuras  poéticas como metáforas (‘’el nebuloso aprendizaje del terco anglosajón’’), voz interna (‘’ya se entiende’’)  ironía, (‘’ninguno de los dos engaña al otro, pero los dos mentimos’’) alusiones (‘’lave los pies’’… ‘’bebes el agua de mi copa y devoras mi pan’’) están presentes durante todo este poema dándole una fuerza increíble a todo lo que quería expresar y transmitir el autor con el poema. 

Este poema es de tono crítico y crudo, menciona su vida como una esclavitud, y a sus acciones como obligaciones de alguien más que obviamente es el mismo. El odia a este otro yo al adquirir esa conciencia de que tenemos lo infinito divino en nosotros  pero también tenemos la conciencia de nuestra propia vida entonces tal divinidad no nos pertenece. Borges pareciera que nos quisiera expresar que tal libertad no existe y por esto mismo al final del poema el dice “la puerta del suicida esta abierta, pero los teólogos afirman que en la sombra ulterior del otro reino, estaré yo, esperándome”. De esta manera Borges hace ver la muerte como una salida que alivia el pesimismo y la incertidumbre de la vida. Así mismo demuestra que el acto mas libre, particular y humano que puede haber, lo que más hace que nuestra vida nos pertenezca es precisamente la capacidad de quitárnosla (el suicidio), pero  justamente no es nuestra por que hay otro reino, otra vida.
Aquí vemos como el tema de la muerte responde también a la del olvido y la memoria,  ya que teniendo en cuenta lo anterior se ve claramente como estas dos (olvido y memoria – vida  y muerte) se dan en forma conjunta pero a la vez se condicionan una a la otra.


Aunque muchas veces Borges no se declaró creyente de ninguna religión e incluso se considero algunas veces agnóstico o ateo, sin embargo  al analizar con profundidad, este poema hace referencias religiosas, enfatizando la idea de ese carácter divino que hay en el hombre. En la penúltima línea Borges menciona ‘Bebes el agua de mi copa y devoras mi pan”, lo cual es una acción trascendental de Jesús hacia los que lo rodean como un gesto de amabilidad, generosidad  y a la vez de infinidad ya que alimentaba a todos con solo un pan. En la 6ta línea de la primera estrofa hace mención a una acción también religiosa “Me obliga a que le vale los pies” como Jesús con los leprosos.

Lo más característico de Dios es lo infinito y lo eterno que esta igualmente presente en los hombres. Esa idea de que hemos vivido todas las vidas.
Por otro lado; veo así la  idea de que él es a la vez todos los hombres, toda la humanidad y logra percibirlo al verse a el mismo como otro. Al salirse de su propia subjetividad logra verse como toda la humanidad que está contenida en él, en todos los seres humanos, pero a la vez él es también particular, es uno. Y eso es una idea muy medieval. Es la idea de la Trinidad: cada uno (padre, hijo y Espíritu Santo) son uno y todos a la vez.


Así las cosas, surge la cuestión de que significa el título, ¿por qué su otro yo es un centinela? Centinela significa vigilante, la persona que observa y es testigo de lo que sucede. De tal modo que su otro yo lo vigila, y como constantemente rectifica en el poema, ese otro lo obliga a hacer cosas que Borges no le gustan y que le producen un odio hacia ese tal que le exige una presión sobre el mismo. Y a la vez es una figura testigo de sus propias angustias, miedos y temores recordándole al autor constantemente cuál es su realidad.

Finalmente me parece interesante mencionar que Borges parece sugerir que esa conciencia de la infinitud, de nuestra relación con lo infinito no nos hace dioses sino que nos hace mas humanos y es agobiante. Uno pensaría mas naturalmente que lo que buscamos y lo que quiere el ser humano es tocar la divinidad y Borges nos muestra que al acercarnos a ella, al ser mas consientes de nuestra participación en lo divino, somos mas humanos y mas conscientes de esa brecha por así decirlo y eso nos hace mas humanos.
En este orden de ideas y teniendo en cuenta lo anteriormente  mencionando puedo decir que este poema podría llegar a ser la descripción del  estado de ánimo nostálgico y a la vez triste del autor sobre la imposibilidad de aceptar su condición humana. Este poema es una denuncia. Y así mismo se ve reflejado la resignación  y el  odio por el mundo como lo percibe teniendo que aceptar su fragilidad y su infelicidad, por eso recurre a la figura de un centinela o vigilante para describirse a el mismo.
 Sofia Sanint



Comentario- Casi un juicio final

Comentario de Texto
Casi un juicio final, de Jorge Luis Borges
Álvaro Rodríguez Serrano
Español NS
Lucía Riveros

“Estoy en exilio de mí mismo.”
-Francesco Petrarca

“Tengo fe en las noches.”
-Rainer Maria Rilke

Casi

Luna de enfrente (1925) constituye la segunda publicación de Jorge Luis Borges, en la que el autor se enfoca en escribir, por así decirlo, de manera libre y sin ataduras estilísticas, pensando en la Argentina y en cómo se siente Argentina. De ahí que Luna de enfrente se componga de poemas “despreocupados”: despreocupados por la métrica, por la rima, por lo convencional y por lo que se espera del autor, que en cambio se preocupan y se esmeran por retratar y transmitir la Argentina de Borges. Dentro del poemario se encuentra un título, Casi un juicio final, que es una suerte de reflexión sobre la vida, hecha por Borges en este estilo libre que caracteriza sus primeras publicaciones.

Borges explora la manera en que los seres humanos juzgamos, por sobre todas las cosas, nuestra propia vida, lo que supone y significa nuestra existencia. Lo hace a manera de retrospección e introspección en Casi un juicio final, que será analizado a continuación. Para efectos de este análisis, centrado sobre este tema, proponemos una división del poema en tres bloques de sentido. El primer bloque, que comprende toda la primera estrofa (diez versos) y parte de la segunda estrofa (tres de sus ocho versos), da una idea de aquello que ha logrado y de quién es el yo poético. El segundo bloque, que comprende los decimocuartos y los decimoquintos versos, se refiere a eso que atormenta al yo poético, a eso por lo que es juzgado. Por último, el tercer bloque de sentido, que va desde el verso dieciséis hasta el dieciocho, cierra el poema con la idea de que el yo poético se reconcilia con sí mismo. En el presente texto se analizará cada uno de los bloques delimitados y cómo se construye el sentido global del poema a través de ellos.

Casi un juicio final maneja, en general, un tono melancólico que hace que las imágenes presentadas por Borges tengan un carácter evocativo y reflexivo. Da la sensación al lector de que el yo poético está, efectivamente, siendo sometido a un juicio, gracias a la construcción espacial y sentimental que hace el autor. El primer bloque de sentido sitúa al lector en un espacio específico en el que se desenvuelve el yo poético en sus reflexiones, como en un escenario.

“Mi callejero no hacer nada vive y se suelta por la variedad de la noche.
La noche es una fiesta larga y sola.
En mi secreto corazón yo me justifico y ensalzo.” (Versos 1-3).

Estas líneas con que abre el poema crean una imagen para el lector de una persona vagando por las calles vacías durante la noche, pensándose a sí misma. Borges, en estas líneas, juega con la imagen que presenta al lector, con el nivel de intimidad que este ha de tener con el yo poético, al acercarlos y alejarlos el uno del otro. El autor comienza con la imagen de una persona por las calles (verso 1), para luego alejarse y hablar de la noche (verso 2), y finalmente acercarse de nuevo, más que al inicio, hasta el corazón de su yo poético (verso 3). Aquí es curiosa la forma en la que se separa y se junta el yo poético con su cuerpo, reforzando este juego del acercamiento. Primero, el yo poético se separa del cuerpo: “Mi callejero no hacer nada vive y se suelta en la variedad de la noche.” Luego lo abandona del todo, al hablar de la noche, para pasar no a ver el cuerpo sino a estar dentro del cuerpo: “En mi secreto corazón yo me justifico y ensalzo”. Junto con este juego del acercamiento y la intimidad hay también un juego con el tiempo. Al presentar a la persona en la calle, Borges se detiene en su forma de caminar, como extendiendo el tiempo, sensación que se hace más clara al hablar de la noche, “una fiesta larga y sola” . Este detenimiento hace que el siguiente verso irrumpa bruscamente, rompiendo con la quietud de los anteriores, al referirse al corazón, a lo que hace dentro de él. Borges logra, en estos tres versos, establecer tanto el tono del yo poético como el tema y el ambiente del poema, mientras que simultáneamente sitúa al lector dentro del espacio del mismo, y a cierta distancia del yo poético creado. La idea de que la noche sea una “fiesta larga y sola” y de que el yo poético posea un “secreto corazón” crean un ambiente íntimo y solitario, pero cercano al lector, gracias al juego de Borges, que es propicio para las confesiones y reflexiones que vienen a continuación.

Una vez el lector se encuentra cerca al yo poético comienza lo que podría llamarse propiamente el “juicio”. La isotopía gira alrededor de la idea de ser enjuiciado, con el uso de palabras como “justifico”, “atestiguado”, “confesado”, y “conmemorado”.  Los versos 4 a 13 funcionan entonces como una especie declaración o un testimonio. La presencia de la anáfora en la repetición de la palabra “he” refuerza esa sensación.

“He atestiguado el mundo; he confesado la rareza del mundo.
He cantado lo eterno: la clara luna volvedora y las mejillas que apetece el amor.
He conmemorado con versos la cuidad que me ciñe
y los arrabales que se desgarran.
He dicho asombro donde otros dicen solamente costumbre.
Frente a la canción de los tibios, encendí mi voz en ponientes.
A los antepasados de mi sangre y a los antepasados de mis sueños he exaltado y cantado.

He sido y soy.
He trabado en firmes palabras mi sentimiento
que pudo haberse disipado en ternura.” (Versos 4-13)

A través de estos versos continúa el juego con el tiempo, el movimiento y el espacio, con abundantes contrastes.  Por ejemplo, el verso 5 remite al lector a la luna, en el cielo, y luego a las mejillas de alguien en la tierra. Para el lector la imagen pasa de lo alto a lo bajo y supone la comparación de una luna fría y lejana con unas mejillas más cercanas y cálidas. Los versos 6 y 7 pasan de cuidad a arrabales; ciudad compacta que ciñe, que retiene, que atrapa, a arrabales sueltos y desgarrados, que son lejanos. En estos versos, el contraste visual va acompañado de un contraste musical con la repetición de los sonidos: “ciudad” y “ciñe”, “arrabales” y “desgarran”. Vemos en el verso 10 cómo el yo poético habla de su sangre, de su cuerpo y de esos antepasados de familia, acercando al lector de manera íntima otra vez, y luego se aleja, hablando de los sueños, lo imaginario, de los antepasados de todos, los compartidos. Lo mismo sucede en los primeros versos de la segunda estrofa, entre el haber sido y el ser (lejos; cerca), y las “firmes palabras” en comparación a su “disipar en ternura”, que metafóricamente hacen perdurar la memoria de quien las ha escrito (escribir las palabras es acción inmediata, pero su perdurar es eterno). Así logra Borges, con este constante movimiento entre imágenes a distintos niveles (espaciales, personales, etc.) hacer que el lector recorra toda una vida junto con el yo poético. Este ajetreo en el poema refleja el ajetreo de haber vivido una vida, y hace que, a pesar de que el enjuiciado de su testimonio en unas pocas líneas, se sienta como si se hubiera dicho todo. Además, esa distancia que el autor impone entre el yo poético y quien lee Casi un juicio final también refleja la forma en que nos juzgamos como seres humanos, como dice la persona en el poema: desde adentro, desde el corazón, pero también desde afuera. Lo que logra Borges en este poema es hacer que el lector se someta a todo el proceso que supone el juicio de la persona en la calle.

En el segundo bloque de sentido el yo poético revela un aspecto más de su vida, pero no lo hace como declaración, sino más como confesión. Jorge Luis Borges, mediante una metáfora muy sutil, mantiene este movimiento que viene manejando en el poema, pero lo presenta de forma distinta.

“El recuerdo de una antigua vileza vuelve a mi corazón.
Como el caballo muerto que la marea inflige a la playa, vuelve a mi corazón” (Versos 14-15)

Hacer de la imagen del caballo en la marea el equivalente a una memoria es otro ejemplo del juego de Borges con la intimidad de su yo poético. El lector ha estado observándolo de lejos, ha estado en su corazón, y ha escuchado sus palabras. Y ahora está en su memoria, y desde esta memoria se observa el caballo muerto volver a la playa. La violencia de esta imagen y la desolación que transmite, especialmente gracias a esa repetición enfática (“vuelve a mi corazón”)hacen posible entender lo que se siente recordar aquella memoria, sin necesidad de que el lector sepa de qué se trata. El no conocer lo que piensa el yo poético estando prácticamente en su mente es chocante. De nuevo logra Borges hacer que el lector experimente eso mismo que siente la persona del poema, transmitiendo cómo es la experiencia de examinar la vida propia de manera crítica.

Cierra el poema con el tercer bloque de sentido. En este último bloque se ve un cambio en el tono, que ya no es tan melancólico y es en lugar aprehensivo y de asombro, sin dejar de ser esta una reflexión de peso. El tema que se viene desarrollando, el del juicio propio al que se someten los seres humanos, se completa con los tres versos finales del poema: se llega a un veredicto.

“Aún están a mi lado, sin embargo, las calles y la luna.
El agua sigue siendo grata en mi boca y el verso no me niega su música.
Siento el pavor de la belleza; ¿quién se atreverá a condenarme si esta gran luna de mi soledad me perdona? (Versos 16-18).

Este final se conecta con el comienzo del poema, y de cierta forma cierra, finalmente, el “testimonio” del yo poético. Se alivia la soledad, la incertidumbre y la vulnerabilidad del yo poético con la aparición de la luna y las calles, que se encontraban en un segundo plano frente al testimonio de la persona. El verso 16 rompe con la sensación de soledad  con una extraña personificación, el la que acompañan las calles y la luna. Aquí, de nuevo, está ese cambio en los espacios; ese contraste entre la luna, arriba, y las calles, abajo (cielo y suelo). Borges, con la introducción de la luna y las calles, de cierta manera recoge a su yo poético perdido en su juicio, poniendo un suelo bajo sus pies y un cielo encima suyo. Termina el juicio, y la persona se perdona: “El agua sigue siendo grata en mi boca y el verso no me niega su música”. Es como si el yo poético no hubiera perdido todo eso que ha hecho, ni la capacidad de hacerlo. Menciona, en su testimonio, como canta y escribe, haciendo eternas sus palabras, y con este penúltimo verso constata que aún puede: aún es agradable el agua (podríamos decir, la vida), y los versos no están fuera de su alcance. El yo poético puede seguir con su vida, está perdonado y no hay castigo. El verso final recoge lo anterior, mostrando cómo la persona no es ajena a la belleza pero siente un miedo frente a ella, de haber estado a punto de perderla. Y sin embargo la pregunta del final es una especie de reto, en el que el yo poético habla sin miedo y Borges aleja al lector de la noche oscura y solitaria. Hay un desafío ahí pero también un alivio, en el que quien habla parece querer decir “si la luna de mi soledad me perdona, si los versos no me han abandonado y agua todavía sabe bien y las calles siguen conmigo, es decir, si yo me he perdonado y mi mundo me ha perdonado, ¿quién puede juzgarme?” La figura de la “gran luna de mi soledad” es, finalmente, una metáfora para la persona misma que se ha cuestionado y juzgado y se halla en paz con su vida.


Casi un juicio final, el título del poema, representa exactamente eso que le sucede a muchos seres humanos en algún punto de sus vidas: ese momento en que se examina el curso de una vida, los frutos que trajo, si valió o no la pena o si se fue feliz o no. Representa el impulso humano por ser un dios, por un minuto, y vernos como nos ve este dios, y saber qué fue de nosotros. Borges adentra a sus lectores en una corta pero angustiosa revisión de una vida, a través de la dicción, la polimetría, la metáfora, las anáforas y la asonancia. Sentimientos de culpa y de miedo, pero también de alivio y de valor, desde lo más superficial hasta lo más profundo de un yo poético en su juicio final, en el instante en que se decide si vale algo. Y sin embargo, Borges no nos deja olvidar que a pesar de todo no es un juicio final, porque por mucho que queramos, no podemos ser un dios y quién, al fin y al cabo decide, no somos nosotros. Es, precisamente, casi un juicio final.

jueves, 5 de marzo de 2015

Nicolas Salamanca
Español HL
Profesor: Álvaro Rodríguez
Poema: Curso de los recuerdos

Años de gloria


El poema Curso de los recuerdos, fue escrito por Jorge Luis Borges. Este poema hace parte del libro de poemas llamado Cuaderno San Martín publicado en 1929. Se entiende por el contexto del autor, que este fragmento está localizado internamente durante su juventud, ya que el titulo de la agrupación de poemas hace referencia a un cuaderno que tenia Borges en su juventud  permitiéndole al lector conocer un poco de lo que ha sido su recorrido hasta los 31 años, la edad que tenia cuando este libro fue publicado. “Cuaderno San Martín, así llamado en recuerdo del cuaderno escolar del mismo nombre, data de 1929.”1 Con este poema, se desarrollará un comentario de texto donde se explorará  ﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽ un comentario de texto donde se explorarñainternamente en una epoca el sentimiento de nostalgia que Borges tiene frente a un recuerdo, un lugar muy importante para el, que ya no esta, solo es un recuerdo que lo marcó. De esta manera, se van recreando una serie de imágenes magnificas del jardín que se describe en el poema, que están dividas entre recuerdos de cosas más especificas que el jardín tiene y los sentimientos frente al jardín.

Este poema se estructura a base de nueve estrofas, con una métrica irregular denominada polimetría, significando que la cantidad de versos es constante en todas las estrofas, siendo de cuatro versos. El encabalgamiento es constantemente usado, contribuyendo a la fluidez del texto y permitiendo que las imágenes que quieren ser representadas en el poema sean de mayor complejidad de acuerdo con descripción y la imagen que se crea en la mente del lector. La figura descriptiva de la topografía es usada en todas las estrofas, donde el espacio del jardín como un todo es descrito, al igual que sus varias características topográficas como lo son sus montículos, altura de las plantas y distintas cosas que lo rodean.

Como el nombre mismo lo dice, el poema va relatando una serie de recuerdos que va teniendo el yo poético, que hacen referencia a un patio bastante especial para el, ya que se describe con mucho afecto e importancia. Los recuerdos en su totalidad son del jardín, pero también se habla de diferentes elementos que este contiene, como la botánica que lo compone, mostrada en la primero estrofa, la segunda estrofa siendo la descripción completa de una palmera y la séptima estrofa una mención a los arboles. También se recrean imágenes de  un “molino colorado” , “sótano circular de la base” y  de “El almacén, padrino del malevo” que dominaba la esquina. Frente a todo estos elementos presentes en el texto, se tiene una finalidad que quiere ser transmitida por el yo poético, y esta es mostrar la nostalgia que este tiene frente al jardín. Este sentimiento se trasmite en la forma que es el jardín es descrito, ya que a pesar de que no es más que un jardín común y corriente, el embellecimiento literario que se le da a la descripción de los elementos del jardín, permite al lector inferir la idea de que es algo majestuoso. Relacionando el poema al contexto, se ha sabido que Borges estuvo en contra de la modernidad, que como toda ciudad al igual que Buenos Aires tuvo a raíz del desarrollo. Buenos Aires, la cuidad donde sitúa la mayoría de sus poemas y esto se debe al sentimiento de nostalgia que tiene frente a la Buenos Aires de su época, la que lo vio crecer,  que ya no existe, que fue reemplazada por una metrópoli dominada por los carros, la polución y a la desconexión con la naturaleza. “ Sus poemas evocan también a Buenos Aires, pero ahora es la ciudad mítica e insustituible, atisbada en el diario trajinar. “ 2


Retomando la idea descrita al principio, el sentimiento de nostalgia frente a lo que no esta, el tema eje, es expresado en dos tipos de apartados. Estos apartados están decididos frente al elemento que se quiera referir y el sentimiento que este le genera al yo poético. El primer apartado esta conformado por las estrofas uno cinco, siete, ocho y nueve, que es del sentimiento general frente al jardín en unidad y el segundo tipo de apartados agrupa las estrofas donde esta la descripción de elementos específicos dentro de un jardín, siendo los huecos, molinos y palmeras en segunda, tercera, cuarta y sexta estrofa. La división de estos apartados se vincula con el tema propuesto, el cual expone dos visiones de mostrar el sentimiento, una de las formas la que esta cargada con descripción para permitirle al lector crear imágenes gracias al alto uso de la descripción subjetiva dada por el yo poético y la otra visión que sea con un tono más de más añoranza y falta frente al concepto del patio.


El primer apartado esta definido por la primera, quinta, séptima, octava estrofa, que se agrupan de esta manera debido a su contenido mas general frente al jardín y reflexiones que se tiene frente a el. El poema empieza con “Recuerdo mío del jardín de casa:” esto genera una inmediata idea de lo que el poema contendrá, que es el recuerdo que tiene del jardín de su casa, pero la palabra clave que permite una asociación a la subjetividad del poema es “mío”. Esta palabra permite entender que la forma en que el poema es hecho, ya que esta hecho para entender el jardín desde la realidad del yo poético, queriendo mostrar la grandeza y trascendencia del jardín y hasta igualándolo al efecto que tiene una persona que ya no esta en su vida.


Borges emplea una técnica en la cual el yo poético se refiere al jardín, creando una mayor cercanía hacia este espacio, implicando lo importante que es para el yo poético y el porque ese constante sentimiento de añoranza frente al jardín. El pronombre personal es cambiado cuando se hace referencia al jardín o cuando se describe algo de este, teniendo el efecto de que el jardín fuera una persona, haciendo que las emociones hacia un lugar sean mas creíbles. Esto se puede evidenciar en las cuarta, séptima, octava y novena estrofa, al referirse al “sueño de tus arboles”, “tus contadas varas se nos volvieron geografía” . La séptima estrofa sigue la idea de la cercanía entre el yo poético y el jardín pero con el uso de la metáfora “El sueño de tus arboles y el mío todavía en la noche se confunden y la devastación de la urraca dejo un antiguo miedo en mi sangre” esta asociación metafórica permite ver como la relación entre el jardín y el yo poético se sigue intensificando cada vez más. Se entiende esta metáfora como que los sueños que tienen los arboles del jardín se juntas con los del yo poético, no pudieron diferenciar de quien son cuales, debido a la gran cercanía que tiene este espacio. El sentimiento que le pone el yo poético a la descripción del patio se acerca a si se describiera una persona, permitiendo interpretar los próximos dos versos, que hablan de una devastación que causó una urraca, dejando un miedo adentro del yo poético, mostrando como el yo poético puede ser tan empático y sufrió por este evento. En la ultima estrofa, primer verso informa al lector que este poema fue una forma de reflexión y que se detendrá para recordar este espléndido espacio y sus arboles que dieron sombra a “voluntad o azar”, esto le da un punto de vista religioso, ya que una oración es una “Súplica, ruego que se hace a una divinidad a un santo,etc.” Impulsando más el sentimiento de superioridad y divinidad que tiene este patio. 3


La hipérbole es empleada durante la mayoría del poema, pero este tiene un fin que va mas allá de solo exagerar las proporciones de las cosas. Esto significa que el Yo poético esta dando su punto de vista, mostrando la grandeza de este. En la octava estrofa versos uno y dos cuando se menciona “tus contadas varas de fondo se nos volvieron geografía” esta mostrando que la medida del jardín es tan grande que se ha convertido en un lugar, mas que un espacio; Esto se  debe a su gran tamaño y todo lo que se debe explorar. En la misma estrofa, el tercero y cuarto verso dicen “un alto era “la montaña de tierra” y una temeridad su desclive” se describe un montículo de tierra, como una montaña y el uso de la palabra geografía en el segundo verso de esa estrofa, la hipérbole se logra enfatizar de una mayor manera.


El segundo grupo de apartados los conforman las estrofas dos, tres, cuatro y sexta. A diferencia del primer apartado de estrofas, Esta agrupación de estrofas es definido por la descripción de cosas elementos específicos del jardín, mas que los sentimientos que se tienen frente al jardín o la reflexión de su importancia. Se habla de la palmera, uva negra, un sótano, y un almacén. Con el recurso cambiado del pronombre personal, la línea de subjetividad con la que el poema es contado permite darle ese tono de orgullo sigue con la cuarta estrofa, donde el “molino colorado” era “honor de la nuestra casa” , la sexta estrofa con “pero tenias”, en la séptima estrofa con “el sueño de tus arboles y el mío”, en la octava estrofa con “tus contadas varas”.


Borges le da un toque monumental a todos los elementos del jardín, bien sea una pequeña flor o un hueco,  pero tendrá una gran importancia al yo poético. “Palmera la mas alta de aquel cielo, y conventillo de gorriones; Parra firmamental de uva negra, los días del verano dormían a tu sombra” Esta estrofa continua recalcando la forma en que el yo poético quiere mostrarle al lector el jardín; El tamaño de la palmera es exagerado, y la adjetivación que se le da a la parra trasmite una idea de grandeza, al igual que la palmera, creando una sombra de tal magnitud que los días de verano dormirán ahí. La exageración en la cuarta estrofa permite su totalidad es una hipérbole, ya que al describir este “sótano”, “que hacia vertiginoso el jardín”, que daba miedo y es comparado a un calabozo de agua sutil, se puede inferir que no es de un sótano de lo que se esta hablando, ya que los jardines no tienen sótanos, de lo que se habla es de un pequeño pozo que este tiene, pero ya que el poema está dominado por el punto de vista del yo poético, este pequeño poso es un gran sótano que crea vértigo en el jardín. El uso constante de la hipérbole enriquece el punto de vista del yo poético, engrandeciendo las cosas y dándole ese toque personal al punto de vista.


Una técnica narrativa que se emplean en los dos apartados es la personificación, un recurso que le da características humanas a elementos para crear una imagen de lo majestuoso que puede llegar a ser su jardín. Esto lo podemos evidenciar con el primer apartado, en la segunda estrofa, cuarto verso “los días de verano dormían a tu sombra” que está acompañada de la descripción de la palmera “la mas alta de aquel cielo”, mostrando la grandeza de la palmera que el patio tiene, pudiendo abarcar los días de verano, que son conocidos por ser calurosos con bastante luz solar.  Con el segundo apartado, se puede evidenciar que el yo poético iguala los sueños con los de los arboles del jardín en la séptima estrofa primer verso, “El sueño de tus arboles y el mío”. La personificación permite darle importancia a las cosas, y seguir enriqueciendo ese sentimiento de nostalgia frente al recuerdo del jardín que ya no esta. 


Borges es conocido por su técnica, que es el Altruismo. Se define por dejar a un lado el ornamento del poema, mientras tanto dándole importancia a aspectos más importantes como la representación de imágenes para trasmitir sus mensajes. Con el uso de distintos recursos literarios, Borges permite al lector entender los sentimientos y emociones que este intenta describir de un jardín, pero no es simplemente cualquiera, es uno el cual el yo poético ha adquirido un afecto que lo lleva a describirlo de forma muy exhaustivo y mostrarle al lector que hay mucha mas allá que unas simples plantas con un molino y un pozo.

Referencias:

1 y 2.) GRUPO ILHSA S.A (-). Luna de Enfrente - Cuaderno San Martin. [ONLINE] Available at: http://www.tematika.com/libros/ficcion_y_literatura--1/novelas--1/argentina--3/luna_de_enfrente___cuaderno_san_martin--16614.htm. [Last Accessed 5 Marzo, 2015].


3.) http://www.wordreference.com/definicion/oraci%C3%B3n